Śvetāśvatara Upaniṣad · 3..16

तं देहिनं प्रपद्येऽहं भक्त्या ब्रह्मेति निर्दिशन् नैनस्तस्करो मन्त्रो न द्रुग्धा नाप्यसूरः

taṃ dehinaṃ prapadye'haṃ bhaktyā brahmeti nirdiśan nainastaskaro mantro na drugdhā nāpyasūraḥ

A ese Habitante del cuerpo me refugio con devoción, designándolo como Brahman. No hay ladrón para él, no hay engañador, no hay asesino.

El dehin (habitante del cuerpo) es el antaryāmin que hemos estado explorando. El refugio (prapatti) se hace con bhakti (devoción/amor), reconociéndolo como Brahman. La protección prometida es total: nada ni nadie puede robar, engañar o matar al verdadero ser. En nuestra práctica de yoga, esto nos libera del miedo fundamental. El ladrón roba posesiones, el engañador confunde la mente, el asesino destruye el cuerpo —pero el Ātman es indestructible, inconmensurable, inalienable. Conocer esto es la verdadera seguridad.