Śvetāśvatara Upaniṣad · 4..5

य एवं वेदात्मानं मृण्मयीं भस्मसात्कुरुते तं देवा ब्रह्माणं विदुः

ya evaṃ vedātmānaṃ mṛṇmayīṃ bhasmasātkurute taṃ devā brahmāṇaṃ viduḥ

Quien así conoce al Ātman, aunque haga de su cuerpo de arcilla ceniza, los dioses lo conocen como Brahman.

Una afirmación sorprendente: incluso quien “hace ceniza” su cuerpo —quizás por negligencia o por austeridad extrema— si conoce al Ātman, es reconocido por los devas como Brahman. El conocimiento es lo único que importa; el tratamiento del cuerpo es secundario. En nuestra práctica de yoga, esto nos libera de la obsesión física: el cuerpo es mṛṇmayī (de arcilla), temporal, pero quien lo conoce desde la consciencia del Ātman es eterno. Los dioses “conocen” a este sabio como lo que realmente es: no un cuerpo, sino Brahman mismo.