Taittirīya Upaniṣad · 9

एष आत्मा भस्मान्तः शरीरस्य । योऽयं श्वेतः स एषः स्यामः स एषः कृष्णः स एषः स ब्राह्मणः स एषः स राजन्यः स एषः स वैश्यः स एषः स शूद्रः स एषः । तस्य यथा क्रतुमयः पुरुषः

eṣa ātmā bhasmāntaḥ śarīrasya | yo'yaṃ śvetaḥ sa eṣaḥ syāmaḥ sa eṣaḥ kṛṣṇaḥ sa eṣaḥ sa brāhmaṇaḥ sa eṣaḥ sa rājanyaḥ sa eṣaḥ sa vaiśyaḥ sa eṣaḥ sa śūdraḥ sa eṣaḥ | tasya yathā kratumayaḥ puruṣaḥ

Este Ātman, el interior del cuerpo, es el mismo en todos. El que es blanco, Él es esto; el que es moreno, Él es esto; el que es oscuro, Él es esto. El brāhmaṇa, Él es esto; el kṣatriya, Él es esto; el vaiśya, Él es esto; el śūdra, Él es esto. Según su intención se vuelve un hombre.

Este anuvāka culminante del Brahmānandavallī establece la unidad fundamental del Ātman más allá de toda diferenciación externa. Ya sea por color de piel, casta social, o cualquier otra característica superficial — el Ātman interior permanece uno e idéntico.

La repetición “sa eṣaḥ” (Él es esto) subraya esta unidad: el mismo Ātman habita en todos los cuerpos, sin distinción de raza, color o estatus social. Esta enseñanza es revolucionaria en su contexto histórico — afirmando la igualdad espiritual de todos los seres humanos.

La conclusión — “tasya yathā kratumayaḥ puruṣaḥ” — según su intención (kratu) se vuelve un hombre — indica que las diferencias externas son producto de las intenciones, deseos y acciones (karma), no de la naturaleza del Ātman. El Ātman mismo permanece puro e inmutable.

Esta enseñanza tiene profundas implicaciones para el yoga: todas las distinciones que percibimos son superimpuestas sobre la realidad del Ātman. La práctica del yoga nos lleva a ver más allá de estas apariencias hasta la unidad subyacente.