Prakaraṇa 5 · Verso 1
यथा भ्रान्तिर् द्विचन्द्रत्वं तथा ब्रह्मास्ति भारता । पश्यन्न् अपि न पश्यामि मोहितो मायया हृदि ॥
yathā bhrāntir dvicandratvaṃ tathā brahmāsti bhāratā | paśyann api na paśyāmi mohito māyayā hṛdi ||
Así como la visión errónea produce dos lunas, así existe Brahman, oh Bhārata. Aun mirando, no veo; confundido estoy por la ilusión en el corazón.
La analogía de la doble luna —dvicandra— es un clásico de la epistemología india. El ojo enfermo ve dos lunas donde solo hay una. No es que la segunda luna exista de algún modo intermedio; es pura apariencia sin sustento ontológico. Así ocurre con el mundo fenomenológico frente a Brahman. La māyā no crea un segundo reino real, sino que superpone una apariencia sobre el único existente.
La lectura existencial es inmediata: cada vez que creemos que nuestras preocupaciones cotidianas poseen una realidad intrínseca, estamos viendo dos lunas. El deber —no ético sino gnoseológico— es sanar el órgano de percepción para ver sin duplicación. El Yoga Sūtra de Patañjali denomina esto “viveka”, la facultad discriminativa que separa lo real de lo aparente. No se trata de una abstracción filosófica, sino de una corrección perceptual análoga a ajustar la lente de un instrumento óptico.