Prakaraṇa 5 · Verso 31

यथा नभसि भूतानि न श्लिष्यन्ति न मुच्यते । तथा ब्रह्माणि संसारो न श्लिष्यति न मुच्यते ॥

yathā nabhasi bhūtāni na śliṣyanti na mucyate | tathā brahmāṇi saṃsāro na śliṣyati na mucyate ||

Así como en el espacio los seres no se adhieren ni se liberan, así en Brahman el saṃsāra no se adhiere ni se libera.

La analogía del espacio (nabhas, ākāśa) retorna con un giro: no solo la libertad sino también la servidumbre son imposibles en Brahman. “Na śliṣyanti na mucyate” —no se adhieren ni se liberan— porque la adhesión y la liberación presuponen dos cosas que pueden unirse o separarse. En el espacio no hay dos cosas; hay solo espacio que aparece como contenido sin contenido real.

El saṃsāra es aquí definido no como el mundo sino como la noción de estar atrapado en el mundo. Esa noción requiere un atrapante y un atrapado, un vínculo y algo que vincular. Pero si todo es Brahman, no hay “otro” que pueda atrapar ni “otro” que pueda ser atrapado. El saṃsāra es auto-generado como sueño; la liberación es auto-disuelto como despertar.

El Aṣṭāvakra Gītā (I.11) es directo: “El que considera que es libre es libre; el que considera que está atado está atado. Esta es la verdad: lo que uno piensa, eso se vuelve”. No hay magia en esto; es simplemente la constatación de que el saṃsāra es proyección mental. La práctica de yoga no produce libertad; produce la disposición mental que permite reconocer la libertad que siempre fue. El Haṭha Pradīpikā (IV.80) dice: “El cuerpo es una casa de yoga; el samādhi es la casa de todos los yogīs”. La casa ya está construida; solo hay que entrar.