Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 7

मन्त्रयोगं प्रशंसन्ति किचित्तिर्थानुसेवनम्।

mantrayogaṃ praśaṃsanti kicittirthānusevanam|

Algunos alaban el mantrayoga; otros, la frecuentación de lugares sagrados de peregrinación. Así son los caminos que la gente proclama como vía hacia la liberación.

El verso cierra la enumeración introduciendo dos prácticas de orientación más claramente yóguica y devocional: mantrayoga y tīrthānusevana (visita asidua a lugares sagrados). Con mantrayoga el texto toca su propia tradición: la Śivasaṃhitā es precisamente un texto tántrico-yóguico que más adelante describe los cuatro tipos de yoga, siendo el mantra el primero de ellos.

Mantra combina man- (mente, pensar) con -tra (instrumento, protección), designando la sílaba o fórmula que protege y transforma la mente. Tīrtha («vado», «cruce de río») se aplica a los lugares sagrados donde lo divino y lo humano se intersectan; anusevana significa «frecuentación», «servicio continuo», de anu- (siguiendo) y sev (servir, practicar).

El hecho de que el propio mantrayoga aparezca aquí como una opinión más entre otras —y no como la respuesta definitiva— es hermenéuticamente audaz. El texto se distancia momentáneamente de su propio método para señalar que incluso las prácticas más sofisticadas, si se absolutizan, pueden convertirse en obstáculos.