Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 55

ईश्वरादिजगत्सर्वमात्मव्याप्तं समन्ततः ।

īśvarādijagatsarvamātmavyāptaṃ samantataḥ |

Desde Īśvara hasta todo el universo, todo está impregnado por el ātman en todas direcciones. Dado que no existe destrucción por los cinco elementos —de naturaleza falsa—, el Espíritu es eterno y jamás perece.

La eternidad del Espíritu derivada de su naturaleza radicalmente diferente de los cinco elementos. Lo que está compuesto de tierra, agua, fuego, aire y éter —todos perecederos— puede ser destruido por sus propios componentes. El Espíritu, al no estar compuesto de nada, al no ser elemento entre los elementos, escapa a toda destrucción posible.

El verso combina dos argumentos: la omnipresencia (ātmavyāptam: impregnado por el ātman) y la eternidad (nāśa —destrucción— es imposible). Pañcabhūta (los cinco elementos) son los constituyentes de todo lo manifiesto en la cosmología india. Vṛthātmakaiḥ (de naturaleza vana, falsa) califica a estos elementos como irreales en su propia sustancia.

Este argumento sobre la eternidad del ātman por su naturaleza indescomputable aparece de forma magistral en el Bhagavad Gītā II.17-20, donde Kṛṣṇa enseña a Arjuna que el ātman no puede ser cortado, quemado, mojado ni secado. El Śivasaṃhitā comparte este marco argumental, pero lo sitúa en el contexto más amplio de la cosmología śaiva y tántrica.