Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 59

यस्मात्तदन्यो नास्तीह तस्मादेकोऽस्ति सर्वदा ।

yasmāttadanyo nāstīha tasmādeko'sti sarvadā |

Dado que no existe aquí nada diferente a Ello, Ello es siempre Uno —inconcebible, inmutable a través de todos los tiempos.

La unicidad radical del Espíritu deducida por eliminación: si no hay nada más, solo puede ser Uno. Este argumento de la advaita (no-dualidad) no parte de una fe sino de un razonamiento: la multiplicidad requiere que los muchos sean reales; pero si todo lo que parece múltiple es, en última instancia, manifestación del Uno, entonces la multiplicidad es aparente y la unidad es la única realidad.

Tadanyo nāstīha (no existe aquí nada diferente a Ello) es la fórmula vedāntica de la exclusividad del Absoluto. Eko’sti sarvadā (es siempre Uno) añade la dimensión temporal: la unidad no es un estado que se alcanza sino la condición permanente que subyace a toda apariencia de multiplicidad. Acintya (inconcebible) advierte que esta unidad trasciende el pensamiento ordinario.

La afirmación de la unicidad inconcebible del Espíritu remite al famoso pasaje de la Māṇḍūkya Upaniṣad y a su análisis de los cuatro estados de conciencia. El turīya (cuarto estado) —conciencia pura más allá del sueño, el ensueño y la vigilia— es precisamente ese Uno inconcebible que el Śivasaṃhitā señala aquí. La meditación profunda es la puerta hacia ese reconocimiento.