Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 95
पितुरन्नमयात्कोषाज्जायते पूर्वकर्मणः ।
piturannamayātkoṣājjāyate pūrvakarmaṇaḥ |
El jīva nace del annamayakośa del padre, conforme al karma pasado. Encadenado en la cadena de la materia por su karma, el jīva recibe diferentes nombres. En este mundo, viene una y otra vez para sufrir las consecuencias de su karma.
El ciclo del saṃsāra descrito en su mecanismo más concreto: nacimiento desde el cuerpo del padre, encadenamiento por el karma, y retorno repetido al mundo. Este ciclo no es un castigo sino el funcionamiento automático de la ley causal. El jīva que aún no ha realizado su naturaleza verdadera sigue atado a este movimiento circular. La práctica yóguica es la única salida.
Annamayātkośāt (del kośa hecho de alimento, del cuerpo físico) indica que la encarnación es a través del plano más denso de la existencia. Pūrvakarmaṇaḥ (del karma pasado) establece la causa: no es un azar ni una elección libre sino el peso de las acciones anteriores. Nānātvam (multiplicidad de nombres, diversidad) describe cómo el jīva adopta diferentes formas e identidades a lo largo de sus reencarnaciones, perdiendo de vista su naturaleza esencial.
La doctrina del saṃsāra (el ciclo de nacimiento y muerte) es compartida por el hinduismo, el budismo y el jainismo, aunque cada tradición la interpreta de forma diferente. Para el Śivasaṃhitā, el saṃsāra no es una condena eterna sino una oportunidad: el cuerpo humano, por difícil que sea de obtener, es el único vehículo en el que el jñāna liberador puede surgir. Esta idea —la preciosidad del nacimiento humano— es el fundamento de toda urgencia en la práctica.