Prathamaḥ paṭalaḥ (Jñāna) · Verso 96

मांसास्थिस्नायुमज्जादिनिर्मितं भोगमन्दिरम्।

māṃsāsthisnāyumajjādinirmitaṃ bhogamandiram|

Este templo del disfrute y el sufrimiento —el cuerpo humano— hecho de carne, huesos, nervios, médula y sangre, existe para la experiencia del dolor. Cuando los frutos del karma han sido disfrutados, el jīva se reabsorbe en el Parambrahma.

La reabsorción final del jīva en el Absoluto como destino inevitable —y como meta del yoga. Si el ciclo del saṃsāra tiene un punto de llegada, es la disolución de la ilusión de separación y el reconocimiento de la identidad con el Parambrahma. No es una destrucción sino un retorno: como la ola que regresa al océano sin perderse, el jīva se reabsorbe en la Conciencia que siempre fue.

Bhogamandira (templo del disfrute y sufrimiento, morada de la experiencia kármica) describe al cuerpo con una imagen arquitectónica: es el lugar donde el jīva viene a experimentar lo que el karma ha preparado. Parambrahma (el Brahman Supremo, el Absoluto más alto) es el destino final: layaṃ yāti (va hacia la disolución, se absorbe) cuando la experiencia kármica se completa. Este proceso puede durar muchas encarnaciones o puede acelerarse radicalmente mediante el yoga.

La imagen del cuerpo como ‘templo’ —espacio sagrado donde se realizan los ritos del karma— transforma la perspectiva del sufrimiento. No es absurdo ni arbitrario: tiene una función en el proceso de realización. El Śivasaṃhitā cierra este resumen cosmológico y kármico para abrir el camino hacia la práctica: dado que el cuerpo es el templo donde el jīva experimenta y puede liberarse, los capítulos siguientes lo convertirán en el laboratorio del yoga.