Dvitīyaḥ paṭalaḥ (Microcosmos) · Verso 8
इडामार्गेण पुष्ट्यर्थं याति मन्दाकिनीजलम्।
iḍāmārgeṇa puṣṭyarthaṃ yāti mandākinījalam|
Una de estas partes recorre el cuerpo por el canal Iḍā para nutrirlo, como las aguas del Ganges celestial. Ciertamente, esta ambrosía nutre el cuerpo entero a través del canal de Iḍā.
Este verso asigna a iḍā una función primordialmente nutritiva y lunar. El flujo que discurre por este canal no es energía activa sino sustento: la misma cualidad refrescante y purificadora que los textos védicos atribuyen al río Ganges celestial (Mandākinī). Iḍā no impulsa ni quema; alimenta y sostiene la totalidad del organismo sutil.
La comparación con Mandākinī —el Ganges del cielo, la Vía Láctea en algunas lecturas— es teológicamente precisa. El río celeste desciende desde los pies de Viṣṇu y purifica todo lo que toca; de igual modo, el amṛta que fluye por iḍā tiene una función catártica y regeneradora. El término puṣṭi (nutrición, prosperidad) refuerza este carácter: no es liberación sino mantenimiento vital.
En la práctica, iḍā se asocia con la fosa nasal izquierda y con el sistema nervioso parasimpático en las interpretaciones contemporáneas. Las técnicas de nāḍī śodhana buscan equilibrar este canal con piṅgalā; sin embargo, este verso sugiere que iḍā tiene una función autónoma e irreemplazable: sin su flujo nutritivo constante, el cuerpo sutil simplemente no se sostiene.