Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 27
प्रातःकाले च मध्याह्ने सूर्यास्ते चार्द्धरात्रके ।
prātaḥkāle ca madhyāhne sūryāste cārddharātrake |
Al alba, al mediodía, al ponerse el sol y a medianoche [deben practicarse los kumbhakas].
El tiempo no es neutral en el yoga clásico. Las cuatro junciones que prescribe este verso —amanecer, mediodía, crepúsculo, medianoche— corresponden a los sandhyā, momentos de transición cósmica en que los principios opuestos se equilibran brevemente. Practicar en esos umbrales amplifica la eficacia de cada kumbhaka, pues el sistema nervioso autónomo experimenta sus propios cambios cíclicos en esos instantes precisos.
Prātaḥkāla (tiempo del amanecer) y arddharātraka (la mitad de la noche) son los extremos del ciclo diario; madhyāhna (mediodía) y sūryāsta (puesta de sol) los puntos medios. Los cuatro forman los caturyāma —las cuatro vigilias— del tiempo cotidiano. Esta cuádruple división replica en miniatura la cosmología yuguica: cuatro eras, cuatro momentos, un único principio de equilibrio y transformación.
La práctica en cuatro momentos diarios era estándar en las tradiciones tantrasādhana medievales. El monje indio debía levantarse en brāhma muhūrta —antes del alba— para la primera sesión. La práctica nocturna a medianoche, la más poderosa según los textos, requería una disciplina extraordinaria que pocos mantenían, lo que explica las promesas reservadas a los practicantes más constantes.