Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 26

इडया रेचयेद्वायुं न वेगेन शनैः शनैः । इदं योगविधानेन कुर्याद्विंशतिकुम्भकान्।

iḍayā recayedvāyuṃ na vegena śanaiḥ śanaiḥ | idaṃ yogavidhānena kuryādviṃśatikumbhakān|

Exhala el aliento a través de iḍā sin prisa, lenta y gradualmente. Según las normas del yoga, practica veinte kumbhakas.

La práctica del prāṇāyāma exige paciencia ante todo. La instrucción de exhalar lentamente —śanaiḥ śanaiḥ, la repetición duplicada enfatiza la urgencia de la gradualidad— subvierte nuestra tendencia a forzar el aliento. Veinte repeticiones no son un número arbitrario: crean el surco neurofisiológico que transforma el ejercicio consciente en hábito orgánico duradero.

Iḍā nāḍī (la corriente lunar, el canal izquierdo) conduce el aliento hacia afuera en este ejercicio de recaka (exhalación). El término yogavidhāna —ordenanza o legislación del yoga— revela que el Śivasaṃhitā concibe la práctica como un código normativo preciso, no una recomendación vaga. Viṃśati (veinte) aparece aquí como prescripción técnica exacta, no como cifra aproximada.

En la tradición tántrica śaiva, iḍā se asocia con la luna, lo frío y el principio receptivo. Exhalar por la fosa nasal izquierda activa el canal candra antes de la retención, preparando el sistema nervioso para la quietud necesaria. Los maestros medievales de haṭhayoga heredaron este protocolo y lo codificaron en textos como el Haṭhapradīpikā, donde la secuencia iḍā-recaka ocupa un lugar central.