Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 29
यदा तु नाडीशुद्धिः स्याद्योगिनस्तत्त्वदर्शिनः ।
yadā tu nāḍīśuddhiḥ syādyoginastattvadarśinaḥ |
Cuando las nāḍīs del yogin vidente de la verdad quedan purificadas, el cuerpo del practicante de la regulación del aliento se desarrolla armoniosamente, emana suave fragancia y aparece bello y luminoso. En todo yoga existen cuatro estadios del prāṇāyāma: ārambha, ghaṭa, paricaya y niṣpatti.
La purificación de los canales energéticos produce consecuencias somáticas visibles y verificables. No es metáfora: el texto afirma que el cuerpo emana fragancia y adquiere belleza. En la fisiología sutil del yoga, cuando los flujos prānicos circulan sin obstrucción, la energía vital distribuye sus cualidades hasta la periferia corporal, transformando incluso la apariencia externa del practicante constante.
Nāḍīśuddhi (purificación de los canales) es el prerrequisito de cualquier práctica avanzada. Tattvadarśin —literalmente «el que ve los tattvas, la verdad esencial»— designa al yogin que ha desarrollado discriminación metafísica, no solo habilidad técnica. El término compuesto sugiere que la purificación física y la percepción espiritual son en este sistema absolutamente inseparables: el cuerpo limpio ve claro.
Las cuatro etapas del prāṇāyāma —ārambha, ghaṭa, paricaya, niṣpatti— representan una de las pocas taxonomías sistemáticas del desarrollo espiritual en la literatura haṭhayóguica. El Śivasaṃhitā fija criterios objetivos de avance —fenómenos físicos específicos, no estados subjetivos— haciendo del progreso algo observable tanto por el discípulo como por el maestro.