Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 44
सद्यो भुक्तेऽपि क्षुधिते नाभ्यासः क्रियते बुधैः ।
sadyo bhukte'pi kṣudhite nābhyāsaḥ kriyate budhaiḥ |
Ni inmediatamente después de comer ni estando muy hambriento deben los sabios realizar la práctica. El yogin vidente de la verdad queda libre de enfermedad, dolor y aflicción; nunca sufre sudor fétido, salivación excesiva ni parásitos intestinales.
Una instrucción práctica de una precisión asombrosa: el prāṇāyāma no debe practicarse ni justo después de comer —cuando el apāna vāyu trabaja en la digestión— ni con hambre intensa —cuando la hipoglucemia distrae la atención—. Los budhāḥ (los sabios, los expertos) conocen esta regla porque han experimentado las consecuencias de violarla: náuseas, mareos, dispersión mental o interrupción abrupta de la práctica.
Sadyo (inmediatamente, al instante) subraya la inmediatez del daño: no se trata de evitar practicar en las dos horas siguientes a comer, sino de ese momento preciso en que el estómago está lleno y el prāṇa está ocupado en la transformación del alimento. Kṣudhita (hambriento, con apetito agudo) designa no el ayuno sino el estado de hipoglucemia que interfiere con la concentración necesaria para el kumbhaka.
Las consecuencias positivas de la práctica correcta son igualmente concretas: liberación de enfermedad, ausencia de sudor fétido y de parásitos intestinales. Esta última promesa —quizás sorprendente para el lector moderno— es coherente con la visión āyurvédica que relaciona la presencia de parásitos con el desequilibrio del fuego digestivo. El yogin que purifica su agni mediante el prāṇāyāma crea un ambiente hostil para los organismos patógenos.