Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 43
अनिलेऽर्कप्रवेशे च भोक्तव्यं योगिभिः सदा ।
anile'rkapraveśe ca bhoktavyaṃ yogibhiḥ sadā |
Cuando el aire entra en el sol [cuando el aliento fluye por piṅgalā], los yogins deben siempre tomar alimento. De la perfección del prāṇāyāma se sigue la disminución del sueño, las heces y la orina.
El texto introduce aquí una regla de sincronización entre el ciclo respiratorio nasal y el acto de comer. Cuando piṅgalā —el canal solar, la fosa nasal derecha— domina el flujo del aliento, el fuego digestivo (agni) está en su punto óptimo. Comer en ese momento asegura la transformación completa del alimento en ojas y dhātu, sin residuos tóxicos. Es cronobiología yóguica aplicada a la nutrición cotidiana.
Anila’rkapraveśa (entrada del aire en el sol) designa el momento en que el prāṇa circula predominantemente por piṅgalā nāḍī, el canal solar asociado al calor, la acción y la digestión. La instrucción sadā (siempre) no es hipérbole: el yogin debe desarrollar la sensibilidad suficiente para detectar qué fosa nasal domina en cada momento y ajustar su agenda vital en consecuencia.
La promesa de que la perfección del prāṇāyāma reduce el sueño, las excretas y la orina refleja la teoría de la prāṇamayatā: a medida que el cuerpo del yogin se sutiliza, su metabolismo se hace más eficiente, requiriendo menos eliminación de residuos. Los maestros posteriores de la tradición Theosófica y el movimiento moderno del yoga interpretaron esto como literalmente cierto; los estudios fisiológicos contemporáneos confirman que la respiración consciente afecta efectivamente los ciclos metabólicos.