Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 45
ततोऽभ्यासे स्थिरीभूते न तादृङ्नियमग्रहः ।
tato'bhyāse sthirībhūte na tādṛṅniyamagrahaḥ |
Cuando la práctica se ha vuelto estable y firme, no es necesario mantener tan estrictamente esas restricciones. Cuando en el cuerpo del practicante no aumentan la flema, el viento ni la bilis, puede prescindir sin perjuicio de las reglas dietéticas.
Una de las declaraciones más interesantes del capítulo: las restricciones no son eternas sino propedéuticas. Son el andamiaje necesario durante la construcción, pero una vez que la estructura —el cuerpo del yogin purificado— se sostiene por sí sola, el andamiaje puede retirarse. Sthirībhūte (habiendo se vuelto estable, firmemente establecido) marca el umbral: no la comodidad con la práctica sino la estabilidad orgánica real.
Abhyāse sthirībhūte —cuando el abhyāsa (práctica) se ha establecido con firmeza— designa un estado fisiológico verificable, no una sensación subjetiva de progreso. Los indicadores objetivos son la ausencia de acumulación de kapha (flema), vāta (viento) y pitta (bilis): el sistema de los tres doṣa en equilibrio espontáneo. Niyamagraha (observar las reglas, adherirse a los preceptos) ya no es necesario cuando el sistema se autorregula.
Esta enseñanza tiene resonancias profundas en la distinción entre sādhana (práctica con esfuerzo) y sahaja (lo natural, lo espontáneo). Los grandes maestros de la no-dualidad —desde Abhinava Gupta hasta los siddhas del Tamil Nadu— señalaron que el yoga auténtico es aquel que deja de ser práctica para convertirse en el estado natural del ser. El Śivasaṃhitā traza aquí esa frontera.