Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 49

यदा सञ्जायते स्वेदो मर्दनं कारयेत्सुधीः ।

yadā sañjāyate svedo mardanaṃ kārayetsudhīḥ |

Cuando aparece la sudoración [durante la práctica], el sabio debe hacer que el cuerpo sea friccionado. El practicante sabio destruye ciertamente todo su karma —adquirido en esta vida o en vidas pasadas— a través de la regulación del aliento.

La instrucción sobre el sudor es un detalle técnico de precisión médica: durante el prāṇāyāma intenso, especialmente en la primera etapa (ārambhāvasthā), el cuerpo transpira. El texto prescribe mardana —frotamiento, fricción— para reabsorber el sudor hacia el cuerpo en lugar de dejarlo evaporar. En la fisiología āyurvédica, el sudor es portador de dhātu (tejido vital); perderlo es perder potencia vital. Friccionar devuelve los minerales a la piel.

Sveda (sudor, transpiración) en el prāṇāyāma avanzado es la manifestación cutánea de que el fuego interno (agni) se ha activado con suficiente potencia como para quemar los āma (toxinas) acumulados en los tejidos. Mardana (fricción, masaje de presión) activa los srotāṃsi (canales de circulación) cutáneos y devuelve el calor hacia adentro en lugar de dispersarlo. Sudhī (el de inteligencia refinada) es quien reconoce el momento preciso para aplicar esta técnica.

La promesa de destruir el karma —tanto presente como pasado— a través del prāṇāyāma sitúa la práctica en el horizonte soteriológico más profundo del texto. Los dieciséis prāṇāyāmas mencionados en versos siguientes son suficientes, según el texto, para destruir las virtudes y vicios acumulados de existencias anteriores. Una afirmación que solo tiene sentido desde la concepción de la energía como sustrato común de lo físico y lo kármico.