Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 53

अरोगित्वमदीनत्वं योगिनस्तत्त्वदर्शिनः ।

arogitvamadīnatvaṃ yoginastattvadarśinaḥ |

La ausencia de enfermedad y la ausencia de abatimiento son [signos] del yogin vidente de la verdad. Gradualmente debe hacerse capaz de practicar durante tres gharis [hora y media]; a través de esto, el yogin obtiene sin duda todos los poderes anhelados.

Dos cualidades que definen al yogin avanzado por sus ausencias: arogitva (ausencia de enfermedad, salud intrínseca) y adīnatva (ausencia de abatimiento, ausencia de mezquindad o depresión). Dīna en sánscrito designa tanto la pobreza material como el estado mental de quien se siente pequeño, insignificante, aplastado por las circunstancias. El yogin vidente de la verdad no conoce ninguna de las dos formas de este estado.

Tattvadarśin (el que ve los tattvas, el que percibe la verdad esencial de las cosas) aparece de nuevo como denominación del yogin que ha alcanzado un umbral genuino de realización. En la cosmología Sāṃkhya-Tantra, los tattvas son los veinticinco —o treinta y seis, en la versión śaiva— principios constitutivos de la realidad. Ver los tattvas es ver la estructura real de la experiencia, sin la distorsión del ego.

Tres gharis de retención (aproximadamente hora y media) es un objetivo técnico de extraordinaria dificultad. Una ghari equivale aproximadamente a veinticuatro minutos en el sistema de tiempo indio clásico. El texto fija esta capacidad como el umbral de acceso a las siddhis: no como promesa de capacidades extraordinarias sino como indicador fisiológico de que el sistema nervioso del practicante ha sido fundamentalmente reconfigurado por la práctica.