Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 54
कफपित्तानिलाश्चैव साधकस्य कलेवरे ।
kaphapittānilāścaiva sādhakasya kalevare |
La flema, la bilis y el viento en el cuerpo del practicante [quedan en equilibrio]. El yogin adquiere los siguientes poderes: profecía, transporte a voluntad, clarividencia, clariaudiencia, visión sutil, entrada en el cuerpo de otro, transmutación de metales y el poder de hacerse invisible.
El equilibrio espontáneo de los tres doṣas —kapha (flema), pitta (bilis), anila/vāta (viento)— en el cuerpo del sādhaka es el correlato fisiológico de la salud perfecta. El āyurveda define la salud no como ausencia de síntomas sino como el estado de equilibrio dinámico entre las tres fuerzas constitutivas. El prāṇāyāma avanzado produce este equilibrio no como efecto secundario sino como resultado central.
Las siddhis que emergen de la práctica sostenida incluyen: vāksiddhi (profecía, palabra verdadera), kāmacāritva (movimiento a voluntad), dūradṛṣṭi (visión a distancia, clarividencia), dūraśruti (audición a distancia, clariaudiencia), sūkṣmadṛṣṭi (visión de lo sutil), parakāyapraveśana (entrada en el cuerpo ajeno). Cada uno de estos poderes corresponde a la extensión de un sentido más allá de sus limitaciones físicas habituales.
La transmutación de metales mediante excreciones corporales —el oro producido por la orina y las heces del yogin— es una de las afirmaciones más desconcertantes para el lector moderno. En la alquimia śaiva (rasaśāstra), los fluidos corporales del yogin avanzado contienen concentraciones de ojas que poseen propiedades transformadoras reales sobre la materia. El texto lo enumera sin énfasis especial, como si fuera tan natural como la visión a distancia.