Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 55
अत्यल्पं बहुधा भुक्त्वा योगी न व्यथते हि सः । अथाभ्यासवशाद्योगी भूचरीं सिद्धिमाप्नुयात्।
atyalpaṃ bahudhā bhuktvā yogī na vyathate hi saḥ | athābhyāsavaśādyogī bhūcarīṃ siddhimāpnuyāt|
El yogin que come muy poco o en muchas pequeñas porciones no sufre perturbación alguna. A través del poder de la práctica constante, el yogin obtiene la bhūcarīsiddhi. Cuando mediante el prāṇāyāma alcanza el estado de ghaṭa, no hay nada en el universo que no pueda lograr.
La libertad alimentaria como señal de maestría: el yogin que ha estabilizado la práctica puede comer en cantidades extremas —muy poco o fraccionado en muchas porciones— sin experimentar los efectos que esas mismas pautas producirían en un cuerpo no entrenado. Vyathate (perturbarse, ser agitado) es el término clave: la perturbación desaparece cuando el sistema prānico es suficientemente robusto para metabolizar cualquier pauta alimentaria sin desequilibrarse.
La bhūcarīsiddhi (poder de movimiento sobre la tierra) se logra abhyāsavaśāt —«por el poder del abhyāsa»—. Vaśa (poder, dominio) es uno de los términos más densos del sánscrito yóguico: implica no fuerza exterior sino fuerza que fluye desde el interior de la práctica misma. El abhyāsa no es repetición mecánica sino la acumulación de potencia transformadora que emerge del compromiso sostenido con la práctica.
El ghaṭāvasthā —estado de la vasija— es la segunda de las cuatro etapas del prāṇāyāma y la más técnicamente compleja. En ella, prāṇa y apāna, nāda y bindu, jīva y Ātman comienzan a unificarse dentro del cuerpo-vasija. El texto afirma que quien alcanza este estado puede lograr cualquier cosa dentro del círculo (maṇḍala) del universo. Es la promesa de la omnipotencia relativa: no la de Dios sino la del yogin que se ha alineado con la fuerza creativa fundamental.