Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 85

काकचञ्च्वा पिबेद्वायुं शीतलं यो विचक्षणः ।

kākacañcvā pibedvāyuṃ śītalaṃ yo vicakṣaṇaḥ |

El hábil que bebe el aire fresco a través del pico de cuervo [obtiene la liberación]: el Siddhasana que da el éxito al practicante es el siguiente: presionando con cuidado el yoni con el talón y colocando el otro talón sobre el liṅga, fijando la mirada hacia arriba en el espacio entre las dos cejas, estable y con los sentidos contenidos, con el cuerpo completamente recto, en un lugar retirado y silencioso.

Este verso marca una transición temática fundamental en el capítulo: del prāṇāyāma avanzado y las técnicas de khecarī hacia la enseñanza de las posturas (āsanas). El siddhasana —literalmente «la postura del siddha, del perfecto»— es presentada no como mera postura sino como configuración corporal completa que integra posición de los pies, orientación de los ojos (dṛṣṭi), estabilidad mental y control sensorial.

La descripción técnica del siddhasana es precisa: el talón izquierdo presiona el yoni (el perineo, el punto entre los genitales y el ano), el talón derecho se coloca sobre el liṅga (el pubis, o el liṅga físico en algunos intérpretes). Esta posición de los talones crea una presión sobre los ādhāra y svādhiṣṭhāna cakras que dirige el prāṇa hacia arriba. Śāmbhavī mudrā —la mirada al espacio entre las cejas— orienta la atención hacia el ājñā cakra.

El lugar retirado (rahasya) y silencioso como condición del siddhasana subraya que esta postura no es un ejercicio de flexibilidad sino un samādhi āsana: una configuración del cuerpo que predispone al samādhi. A diferencia del padmasana más popular, el siddhasana es descrito en el Śivasaṃhitā y el Haṭhapradīpikā como la postura más directamente conectada con la vía de la liberación, especialmente para los practicantes masculinos de brahmacarya.