Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 87
रसनामूर्ध्वगां कृत्वा यश्चन्द्रे सलिलं पिबेत्।
rasanāmūrdhvagāṃ kṛtvā yaścandre salilaṃ pibet|
El que, habiendo dirigido la lengua hacia arriba, bebe el fluido de la luna [a través del siddhasana], abandona el mundo y alcanza el fin supremo. No existe en el mundo postura más secreta que esta. Asumiendo y contemplando en esta postura, el yogin queda libre de pecado.
La lengua dirigida hacia arriba (rasanāmūrdhvagā) en el siddhasana crea el circuito completo: el apoyo de los talones en los cakras inferiores impulsa el prāṇa hacia arriba; la lengua en khecarī lo captura en su ascenso y lo dirige hacia el soma maṇḍala del cráneo. El fluido de la luna (candre salilaṃ) que «bebe» el yogin es el amṛta que fluye desde el centro coronario hacia los tejidos más sutiles del sistema nervioso superior.
Que el siddhasana sea «la postura más secreta del mundo» (nāsti gopyataraṃ loke) no alude a su dificultad técnica sino a su eficacia espiritual. Lo secreto en la tradición tántrica no es lo escondido por capricho sino lo que requiere la preparación adecuada para ser recibido sin daño. El siddhasana, practicado prematuramente sin la purificación previa de las nāḍīs, puede producir perturbaciones en el prāṇa en lugar de liberarlo.
La liberación del pecado (pāpamuktā) mediante la contemplación en el siddhasana opera de manera diferente a otras técnicas del capítulo: no a través del fuego del prāṇāyāma sino a través del contacto directo con el amṛta que disuelve el karma como el agua disuelve la sal. Es una vía de disolución más suave que la combustión, aunque igualmente eficaz en el nivel de la transmutación profunda.