Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 154
तस्य मध्ये सुषुम्णाया मूलं सविवरं स्थितम्।
tasya madhye suṣumṇāyā mūlaṃ savivaraṃ sthitam|
Cuando la mente se fija establemente en este lugar, morada del Gran Cisne y llamado Kailāsa, entonces ese yogui, libre de enfermedad y dominando todos los accidentes, vive durante una edad inmensa, libre de la muerte.
La longevidad y la salud perfecta son aquí consecuencia directa de la concentración mental en un punto interior específico: la morada del Gran Cisne, denominada Kailāsa. Este verso integra dos dimensiones que la modernidad tiende a separar —la meditación y la salud física— presentándolas como inseparables. La mente anclada en su fuente más profunda irradia estabilidad hacia todos los planos del ser.
El «Gran Cisne» (mahāhaṃsa) es una imagen de enorme riqueza simbólica. El haṃsa representa el prāṇa, el aliento vital, y también el Ser supremo que habita en el corazón. Kailāsa, la montaña sagrada de Śiva en el Himalaya, se convierte aquí en metáfora del centro más elevado del cuerpo sutil, sugiriendo que el yogui lleva el Himalaya dentro de sí mismo.
La promesa de una vida prolongada libre de muerte (mṛtyuñjaya) sitúa este verso en la tradición de los textos tántricos que conciben el cuerpo como un laboratorio de inmortalidad. El Śivasaṃhitā, a diferencia de textos más ascéticos, no desprecia el cuerpo físico: lo transforma en vehículo de trascendencia. Esta visión es característica del Hatha Yoga clásico, que trabaja con la materia para ir más allá de ella.