Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 75
पश्चिमाभिमुखीः योनिर्गुदमेढ्रान्तरालगा ।
paścimābhimukhīḥ yonirgudameḍhrāntarālagā |
La yoni, orientada hacia el oeste, reside en el espacio entre el recto y el pene. Quien medita diariamente en este loto del svādhiṣṭhāna se convierte en objeto de amor y adoración para todas las hermosas diosas.
La promesa de que el meditador sobre el svādhiṣṭhāna “se convierte en objeto de amor para todas las hermosas diosas” (sarvastrīpriya) no es simplemente erotismo tardío de la literatura tántrica: refleja la comprensión de que quien ha integrado y purificado sus energías del segundo chakra irradia una cualidad de presencia que atrae la energía femenina cósmica (śakti). Las “hermosas diosas” son las śakti que personifican las fuerzas de la naturaleza, y el yogin purificado es naturalmente magnético para ellas.
La descripción de la yoni —el centro-raíz del segundo chakra— como paścimābhimukhī (orientada hacia el oeste, hacia el interior del cuerpo) es consistente con la descripción de Kuṇḍalinī en el mūlādhāra: ambas energías miran hacia el interior, hacia brahmarandhra, recordando que el movimiento del yoga es siempre de lo periférico hacia el centro, de lo externo hacia lo interno. La yoni del svādhiṣṭhāna es la puerta de entrada al segundo nivel de la anatomía sutil ascendente.
Las consecuencias específicas de meditar en el svādhiṣṭhāna descritas en los textos incluyen: libertad del miedo a la muerte, dominio sobre el elemento agua (que se manifiesta como fluidez en las relaciones), despertar de la creatividad en todos sus aspectos. En el mapa de los chakras, el svādhiṣṭhāna gestiona la zona de transición entre la gravedad del mūlādhāra —tierra, supervivencia, instinto básico— y la voluntad del maṇipūra —fuego, poder personal—.