Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 86
यः करोति सदा ध्यानं मूलाधारे विचक्षणः ।
yaḥ karoti sadā dhyānaṃ mūlādhāre vicakṣaṇaḥ |
El sabio que siempre medita en el mūlādhāra obtiene conocimiento inconmensurable: conoce el pasado, el presente y el futuro; posee clarividencia, clariaudiencia y puede caminar por el aire a voluntad.
La meditación regular en el mūlādhāra no sólo activa la energía física sino que abre la percepción temporal: acceso simultáneo al pasado, presente y futuro. Este conocimiento tripartito (el trikāla-jñāna) emerge de penetrar el centro de la tierra, el más denso de los elementos, que paradójicamente contiene el registro completo de la causalidad universal.
Mūlādhāra significa literalmente «soporte raíz» (mūla = raíz, ādhāra = soporte), indicando que toda la estructura del cuerpo sutil descansa sobre este centro. Vicakṣaṇa designa al discernidor agudo, al vidente, sugiriendo que sólo quien ya posee capacidad discriminativa puede realizar esta práctica con fruto.
Las siddhis enumeradas aquí —clariaudiencia, clarividencia, levitación— corresponden al despertar del tattva pṛthivī (tierra) del mūlādhāra. En la teoría tántrica, cada elemento contiene los anteriores en su estructura, por lo que dominar la tierra implica potencialmente dominar todos los elementos superiores. Los textos como la Maitryupaniṣad ya anticipaban estos poderes como consecuencia natural de la meditación profunda.