Kaṭha Upaniṣad · 1.2.8
शरीरं शरीरिणो न दुष्टवीर्याणि न चान्तरायाः । तस्यैतं विदुषः परं धाम यदंशुमन्तं विवस्वन्तं भास्वतः ॥
śarīraṃ śarīriṇo na duṣṭavīryāṇi na cāntarāyāḥ | tasyaitaṃ viduṣaḥ paraṃ dhāma yadaṃśumantaṃ vivasvantaṃ bhāsvantaḥ ||
Las aflicciones del cuerpo no tocan al morador del cuerpo, ni los obstáculos internos. Conociendo esto, los sabios alcanzan esa morada suprema, resplandeciente, llena de rayos, iluminada por el sol.
Esta afirmación de la invulnerabilidad del śarīrin (morador del cuerpo, el Ātman) ante el duḥkha (sufrimiento) es una de las más consoladoras del texto. Duṣṭa-vīryāṇi (aflicciones, defectos de energía) no afectan al testigo (sākṣī) que permanece inmutable. Los antarāyāḥ (obstáculos internos) — dudas, distracciones, letargo — pertenecen a la mente, no al Ser.
La distinción entre śarīra (cuerpo, instrumento) y śarīrin (el que usa el cuerpo) es fundamental para el yoga. El cuerpo puede estar enfermo, la mente confundida, pero el Ātman permanece puro e intacto. Esta no es negación sino discriminación correcta (viveka) entre lo eterno y lo temporal.
Param dhāma (morada suprema) describe el destino del viduṣaḥ (conocedor, sabio). Es aṃśumant (lleno de rayos de luz), vivasvant (brillante, animado), bhāsvant (resplandeciente). Estas descripciones solares sugieren un estado de consciencia iluminada, no un lugar geográfico.
El sol (sūrya) es metáfora recurrente del Ātman en las Upaniṣads. Como el sol brilla independientemente de las nubes que temporalmente lo oscurecen, el Ser brilla independientemente de las perturbaciones mentales. El yoga es el proceso de disipar estas nubes para revelar la luz innata.