Praśna Upaniṣad · 1..6
अथादित्य उदयन्यत्प्राचीं दिशं प्रविशति तेन प्राच्यान्प्राणान्रश्मिषु संनिधत्ते यद्दक्षिणां यत्प्रतीचीं यदुदीचीं यदधो यदूर्ध्वं यदन्तरा दिशो यत्सर्वं प्रकाशयति तेन सर्वान्प्राणान्रश्मिषु संनिधत्ते
athāditya udayanyatprācīṃ diśaṃ praviśati tena prācyān prāṇān raśmiṣu sannidhatte yaddakṣiṇāṃ yatpratīcīṃ yadudīcīṃ yadadho yadūrdhvaṃ yadantarā diśo yatsarvaṃ prakāśayati tena sarvān prāṇān raśmiṣu sannidhatte
Ahora, cuando el sol se levanta y entra en la dirección este, con eso abraza en sus rayos a los seres vivientes del este. Y cuando ilumina el sur, el oeste, el norte, lo de abajo, lo de arriba, las direcciones intermedias, cuando ilumina todo — con eso abraza en sus rayos a todos los seres vivientes.
La metáfora se expande: el sol no solo ilumina, sino que sostiene la vida. Sus rayos (raśmi) son los hilos sutiles a través de los cuales el Prāṇa universal nutre cada ser viviente. Sin el sol, no hay vida en la tierra — este es un hecho biológico y metafísico.
Las seis direcciones mencionadas (este, sur, oeste, norte, arriba, abajo) representan el espacio completo, el ākāśa. Pero hay también la mención de antarā diśaḥ — las direcciones intermedias, los ángulos, sugiriendo la totalidad sin fisuras.
En la práctica del yoga, esto se relaciona con la expansión de Prāṇa a través de todo el cuerpo. Cuando el prāṇa fluye libremente, ilumina y sostiene cada célula, cada nāḍī, cada aspecto de nuestro ser. Los raśmi solares son análogos a los nāḍīs del cuerpo sutil.
La enseñanza es clara: dependemos completamente de esta fuerza vital universal. El yoga es el arte de armonizar nuestra individualidad (jīva) con este Prāṇa cósmico.