Praśna Upaniṣad · 1..13
अहोरात्रो वै प्रजापतिस्तस्याहरेव प्राणो रात्रिरेव रयिः प्राणं वा एते प्रस्कन्दन्ति ये दिवा रत्यां संयुज्यन्ते ब्रह्मचर्यमेव तद्यद्रात्रौ रत्यां संयुज्यन्ते
ahorātro vai prajāpatistasyāhareva prāṇo rātrireva rayiḥ prāṇaṃ vā ete praskandanti ye divā ratyāṃ saṃyujyante brahmacaryameva tadyadrātrau ratyāṃ saṃyujyante
El día y la noche, en verdad, son Prajāpati. De ellos, el día es Prāṇa; la noche es Rayi. A quienes se unen en la unión sexual de día, en verdad disipan Prāṇa. Pero la unión sexual de noche es, en verdad, el celibato prescrito.
Aquí se establece una correspondencia entre el ciclo diurno-nocturno y los principios cósmicos. El día (solar, activo, luminoso) es Prāṇa. La noche (lunar, receptiva, oscura) es Rayi.
La regla específica sobre la unión sexual refleja la cosmovisión védica: el día es para la actividad espiritual, el estudio, el sacrificio. Disipar energía sexual durante el día es “desperdiciar prāṇa”. La noche, siendo de naturaleza rayi, es el tiempo apropiado para las funciones reproductivas, y cuando se hace según las prescripciones rituales, se considera brahmacarya (conducta apropiada para el crecimiento espiritual).
Para el yogui contemporáneo, esto se interpreta de manera más sutil: hay momentos propicios para diferentes actividades. Las prácticas espirituales intensivas son más efectivas en determinados períodos del día (traducionalmente brahma-muhūrta, antes del amanecer).
La enseñanza profunda: todo acto puede ser transformado en yoga cuando se realiza con conocimiento, discriminación y dentro del marco de la práctica espiritual. No es la acción en sí, sino la intención y el conocimiento que la acompañan, lo que determina su valor espiritual.