Praśna Upaniṣad · 3..10
यच्चित्तस्तेनैष प्राणमायाति प्राणस्तेजसा युक्तः सहात्मना तथासङ्कल्पितं लोकं नयति
yaccittastenaiṣa prāṇamāyāti prāṇastejasā yuktaḥ sahātmanā tathāsaṅkalpitaṃ lokaṃ nayati
Lo que uno piensa, con eso entra en Prāṇa. El Prāṇa, unido a la luz, junto con el Ser, lleva al mundo según haya sido concebido.
Este verso es crucial para entender la relación entre mente y destino. Yat-cittas — lo que ocupa la mente, la última thought al morir — determina la trayectoria del prāṇa.
El prāṇa, unido a tejas (la luz cósmica, el sol) y junto con el ātman (el jīva, el ser individual), nayati (conduce) al loka (mundo) que ha sido saṅkalpita — concebido, deseado, intencionado.
Esta es la doctrina de la muerte consciente. Lo que pensamos al final de la vida determina nuestro próximo destino. Por eso el yogui cultiva pensamientos elevados constantemente, para que en el momento crucial estén arraigados.
La luz (tejas) es el vehículo. La práctica de meditación luminosa, de visualizar la luz divina, prepara al yogui para el viaje final. El prāṇa es el conductor, pero la dirección la determina la mente.
Para el practicante: cuidar los pensamientos no es solo salud mental, es preparación para la liberación.