Śvetāśvatara Upaniṣad · 1..16

स वेदैतत्परमं ब्रह्म धाम यत्र विश्वं निहितं भवती शान्तम् तत्र नान्यत्पश्यति नान्यच्छृणोति नान्यद् विजानाति यदेतद् विजानन् मृत्युमेति नान्यथामृतत्वं गच्छति

sa vedaitatparamaṃ brahma dhāma yatra viśvaṃ nihitaṃ bhavati śāntam tatra nānyatpaśyati nānyaśchṛṇoti nānyad vijānāti yadetad vijānān mṛtyumeti nānyathāmṛtatvaṃ gacchati

Él conoce esa morada suprema del Brahman, donde el un universo descansa en paz. Allí no ve otra cosa, no oye otra cosa, no conoce otra cosa. Conociendo esto, uno se vuelve inmortal. De ninguna otra manera se alcanza la inmortalidad.

La descripción del estado final: śānta (paz), no como mera ausencia de ruido sino como el reposo de toda dualidad. En esa dhāma (morada) del Brahman, los sentidos no perciben objetos externos porque no hay “otro”. Esta no es ceguera ni sordera, sino visión unificada donde el vidente y lo visto son uno. En nuestra práctica de yoga, esto es samādhi: no un trance vacío sino la plenitud del ser donde la multiplicidad se reconoce como unidad. La frase “de ninguna otra manera” (nānyathā) es enfática: la amṛtatva (inmortalidad/liberación) solo viene por este conocimiento directo, no por rituales, austeridades o especulación intelectual.