Prakaraṇa 5 · Verso 20

यथा निद्रां समाश्रित्य सुखं दुःखं न बुध्यते । तथा ब्रह्मात्मना स्थातुं सुखं नान्यत् कदा चन ॥

yathā nidrāṃ samāśritya sukhaṃ duḥkhaṃ na budhyate | tathā brahmātmanā sthātuṃ sukhaṃ nānyat kadā cana ||

Así como en el sueño profundo, apoyándose en él, no se conoce ni la felicidad ni el sufrimiento, así permanecer en Brahman es el goce, nunca otra cosa.

El sūtra retoma la analogía del sueño profundo (suṣupti) pero con una inflexión nueva. Anteriormente se usaba para ilustrar la ausencia de objeto; aquí se usa para ilustrar la ausencia de sufrimiento-goce. En suṣupti no hay felicidad ni infelicidad —no porque estemos insensibles, sino porque no hay mente para proyectar dualidad valorativa sobre la experiencia.

El verbo “samāśritya” —apoyándose en— es técnicamente significativo. No es que “caigamos” en el sueño; es que nos apoyamos en él, lo usamos como sustento temporal. Así, Brahman no es algo que “alcanzamos” sino algo en lo que siempre estamos apoyados, del que nunca estamos separados. La separación es como la del pez que busca el océano: ya está en él, solo ignora dónde está.

“Sukhaṃ nānyat kadā cana” —el goce, nunca otra cosa— es una afirmación taxativa que redefine el concepto mismo de felicidad. No hay “tipos” de felicidad: la felicidad sensorial, la felicidad mental, la felicidad espiritual. Hay solo una felicidad que aparece de diferentes maneras según el instrumento a través del cual se refracta. Brahman-sukha es la luz blanca; todas las demás felicidades son colores de su prisma. La práctica de yoga no busca “otra” felicidad; busca eliminar los prismas que dispersan la luz que ya es nuestra naturaleza.