Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 9
अनेन विधिना यो वै ब्रह्माण्डं वेत्ति विग्रहम्।
anena vidhinā yo vai brahmāṇḍaṃ vetti vigraham|
Quien, de esta manera, conoce el cuerpo como un microcosmos del universo, queda absuelto de todos los pecados y alcanza el estado supremo.
Este verso funciona como cierre epistemológico de la sección sobre los vāyus. El conocimiento aquí no es meramente intelectual: vetti (de la raíz vid, «conocer») implica una comprensión directa y vivencial. Quien «conoce» el cuerpo como brahmāṇḍa —literalmente «el huevo de Brahman», el cosmos completo— accede a una purificación automática de las impurezas kármicas y a la liberación.
El término brahmāṇḍa es una de las metáforas más poderosas del pensamiento tántrico: el universo entero (aṇḍa, huevo cósmico) contenido en el cuerpo individual. Esta correspondencia macrocosmos-microcosmos (yathā piṇḍe tathā brahmāṇḍe) es el principio rector de toda la fisiología sutil del Śivasaṃhitā. El cuerpo no es una prisión del alma sino un espejo fiel del cosmos.
La promesa de liberación de los pecados (sarva-pāpa-vimukti) vincula este conocimiento con la tradición de los textos de jñāna (conocimiento). No se trata de un rito externo de purificación sino de la comprensión transformadora del propio cuerpo. Esta integración de gnosis y práctica corporal es precisamente lo que distingue al Haṭha Yoga de sistemas puramente contemplativos.