Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 20
चतुर्थं समताभावं पञ्चमेन्द्रियनिग्रहम्।
caturthaṃ samatābhāvaṃ pañcamendriyanigraham|
La cuarta condición es el sentimiento de igualdad universal; la quinta, el dominio sobre los órganos de los sentidos. Habiendo recibido la instrucción en Yoga y encontrado un Guru que conoce el Yoga, que el practicante ejercite con seriedad y fe según el método enseñado por el maestro.
El verso articula dos de las seis condiciones del éxito: samatābhāva y indriyanigraha. La ecuanimidad (samatā) no es indiferencia afectiva sino la capacidad de percibir a todos los seres desde la misma mirada, sin jerarquías que distorsionen la práctica. El control sensorial (indriyanigraha) completa la preparación: sin él, la energía cultivada en la práctica se dispersa inmediatamente.
Samatā deriva de sama (igual, uniforme, tranquilo) y designa en el Bhagavad Gītā el ideal del sthitaprajña — aquel cuya sabiduría permanece estable. Indriyanigraha combina indriya (órgano de sentido, potencia sensorial, vinculado a Indra como rey de los sentidos) con nigraha (sujeción, control, de ni-grah, ‘agarrar hacia abajo’). La imagen es física: sostener las riendas de los sentidos.
La segunda mitad del verso introduce la figura del yogavid — el que conoce el Yoga por experiencia directa, no solo teórica. Esta distinción es crucial en la tradición: el Guru no es un erudito (paṇḍita) sino un realizador. La instrucción recibida de tal maestro (yogopadeśa) debe practicarse con āsthā (seriedad, devoción), término que implica un asentamiento firme de la voluntad, no mera disciplina mecánica.