Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 37
स्तेयं हिंसां जनद्वेषञ्चाहङ्कारमनार्जवम्।
steyaṃ hiṃsāṃ janadveṣañcāhaṅkāramanārjavam|
El robo, la violencia, la enemistad hacia las personas, el egoísmo y la deshonestidad [deben abandonarse].
El texto pasa sin transición de restricciones dietéticas a restricciones éticas, y esa misma continuidad es la enseñanza: tanto comer mostaza como robar son vighnāni para el yoga, obstáculos a la misma energía. Esta equiparación no trivializa la moral sino que afirma algo más profundo: la ética tiene efectos energéticos concretos. Hiṃsā (violencia) genera contracción en el campo prānico; dveṣa (enemistad) fragmenta la atención; ahaṅkāra (egoísmo) es el obstáculo radical del que todos los demás derivan.
Steya (robo, de la raíz stī-, sustraer) es el primero de los yamas de Patañjali en forma negativa (asteya). Ahaṅkāra (literalmente «el hacedor del yo») designa la función del aparato mental que construye la ilusión de un ego separado —uno de los conceptos centrales del Sāṃkhya-Yoga—. Anārjava (falta de rectitud, tortuosidad) es la cualidad opuesta a ārjava (franqueza, transparencia honesta en el trato).
Que el Śivasaṃhitā integre condicionantes éticos en una enseñanza técnica de prāṇāyāma revela la visión holística del yoga tántrico medieval: no existe separación entre la calidad de las acciones y la calidad de la respiración. Los Yogasūtra de Patañjali ya establecían esto con los yama como fundamento del edificio; el texto śaiva lo integra orgánicamente en las instrucciones técnicas sin crear una categoría moral separada.