Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 51
योगी पद्मासनस्थोऽपि भुवमुत्सृज्य वर्तते ।
yogī padmāsanastho'pi bhuvamutsṛjya vartate |
El yogin, incluso permaneciendo en padmāsana, se eleva del suelo y se sostiene en el aire. Este prāṇāyāma destruye el pecado como el fuego quema un montón de algodón. El poderoso yogin, habiendo obtenido los ocho poderes psíquicos y cruzado el océano de la virtud y el vicio, se mueve libremente por los tres mundos.
La imagen del yogin en padmāsana que se eleva del suelo es una de las más recurrentes en la literatura haṭhayóguica, y también una de las más controvertidas. El Śivasaṃhitā la trata no como metáfora sino como descripción de un fenómeno físico verificable en la tercera etapa del prāṇāyāma. Bhuvamutsṛjya —habiendo abandonado, soltado el suelo— sugiere que la relación con la gravedad se altera realmente, no solo se percibe de otra manera.
La metáfora del fuego y el algodón —vahni y tūla— es una de las imágenes favoritas de la literatura śaiva para la destrucción del karma mediante la práctica. El fuego no lucha con el algodón: lo transforma instantáneamente. Así el prāṇāyāma destruye el karma no mediante la penitencia gradual sino mediante la transmutación energética directa. Pāpa (lo que hace caer, lo negativo) desaparece tan completamente como el algodón quemado.
Los ocho aiśvaryas —poderes, señoríos— que obtiene el yogin poderoso (mahāyogīndra) corresponden a las ocho siddhis clásicas: aṇimā (miniaturización), mahimā (grandeza), laghimā (levedad), garimā (pesantez), prāpti (alcance ilimitado), prākāmya (voluntad irresistible), īśitā (señorío) y vaśitā (dominio). El yogin que ha cruzado el océano de virtud y vicio se mueve entre los tres mundos sin la fricción que impone el karma.