Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 57
ततो रहस्युपाविष्टः साधकः संयतेन्द्रियः ।
tato rahasyupāviṣṭaḥ sādhakaḥ saṃyatendriyaḥ |
Entonces el practicante, sentado en un lugar secreto con los sentidos contenidos, [alcanza profundos estados]. Cuando logra el poder de retener el aliento durante tres horas, ciertamente alcanza el maravilloso estado de pratyāhāra.
El practicante sentado en el rahasya —el lugar secreto— con los indriya (sentidos) saṃyata (contenidos, recogidos) está en la configuración precisa del pratyāhāra clásico: los sentidos retraídos como la tortuga que recoge sus extremidades. El pratyāhāra no es represión sensorial sino una redirección del flujo atencional desde lo exterior hacia lo interior. Los sentidos no mueren —se vuelven hacia su fuente.
Rahasya (secreto, lo oculto) designa tanto el lugar físico apartado como la dimensión interior de la práctica: la experiencia del yoga auténtico es siempre íntima, no espectable. Sādhaka (el que hace sādhana, el practicante en proceso) es el término técnico para quien está en el camino sin haberlo completado aún —a diferencia del siddha, el que ha alcanzado la perfección—. Saṃyatendriya combina saṃyata (bien retenido, contenido con destreza) con indriya (sentido, órgano de percepción).
Tres horas de retención del aliento como umbral del pratyāhāra es una afirmación técnica que requiere contextualización: en la tradición del yoga, el pratyāhāra no requiere la suspensión del aliento sino la suspensión de la identificación con los sentidos. El Śivasaṃhitā propone que el dominio extremo del kumbhaka produce automáticamente el pratyāhāra —una consecuencia, no un práctica separada.