Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 69
याममात्रं यदा पूर्णं भवेदभ्यासयोगतः ।
yāmamātraṃ yadā pūrṇaṃ bhavedabhyāsayogataḥ |
Cuando mediante el yoga de la práctica se ha completado plenamente un yāma [de retención], cuando el hábil yogin, colocando la lengua en la raíz del paladar, puede beber el vāyu prānico, entonces se produce la completa disolución de todos los yogas.
La «disolución de todos los yogas» (sarva-yoga-vilaya) es la culminación paradójica del camino: el yoga se destruye a sí mismo al completarse. El practicante que ya no necesita practicar ha llegado al estado que la práctica apuntaba. Esta paradoja no es un defecto lógico sino el signo de que el yoga auténtico no es una técnica externa sino una transformación interna que, una vez completada, es irreversible e independiente de cualquier práctica.
Colocar la lengua en la raíz del paladar —tālumūla— es la práctica de khecarīmudrā en su versión básica (la versión avanzada requiere el corte del frenillo para que la lengua alcance la úvula y más arriba). Esta posición de la lengua activa los puntos de presión del nervio vago en el paladar blando y crea una conexión entre la vía oral y el canal suṣumnā. «Beber el vāyu prānico» es la absorción de prāṇa directamente a través de esta conexión.
El término vicakṣaṇa (el hábil, el de visión aguda) que califica al yogin indica que esta práctica requiere una sofisticación interna que no puede simularse externamente. La habilidad no es muscular sino perceptiva: el yogin debe «ver» el prāṇa con suficiente claridad para dirigirlo conscientemente hacia la lengua y desde allí hacia el centro del paladar. Es una práctica que requiere años de desarrollo de la percepción sutil.