Caturthaḥ paṭalaḥ (Mudrā) · Verso 65

बलादपानमाकृष्य क्रमादूर्ध्वं सुचारयेत्।

balādapānamākṛṣya kramādūrdhvaṃ sucārayet|

Atrayendo con fuerza el apāna, condúcelo gradualmente hacia arriba; aunque sumergido en los placeres, el hombre obtiene la perfección a través de la práctica.

La instrucción técnica de este verso tiene dos palabras clave que definen el carácter específico del Mūlabandha: balāt («con fuerza, por la fuerza») y kramāt («gradualmente, paso a paso»). No es una práctica suave ni explosiva sino sostenida y progresiva. La fuerza inicial contrae el suelo pélvico; la gradualidad conduce la energía ascendente sin provocar dispersión o violencia energética.

Apānamākṛṣya —«habiendo atraído el apāna»— usa el gerundio de ā-kṛṣ- (atraer hacia sí, de la raíz kṛṣ-, arrastrar, jalar), la misma raíz de kṛṣi (agricultura, el acto de arar y atraer la tierra). El apāna no asciende por sí solo sino que es «jalado» hacia arriba por la contracción muscular del suelo pélvico combinada con la intención del practicante. Sucārayet —«que lo conduzca bien»— implica cuidado en el recorrido, no brusquedad.

La cláusula final sobre la práctica en medio de los placeres (bhogayukto’pi mānavaḥ) conecta directamente con la doctrina antinomiana del Vajrolī: el Mūlabandha tampoco requiere renuncia previa a la vida sensorial. Este principio cohesionador —que ninguna de las diez mudrās requiere abandonar el mundo ordinario— es la posición soteriológica característica del Śivasaṃhitā y su distinción más clara respecto al yoga ashtanga patanjali, que prescribe la abstención (yama) como primer paso.