Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 189
स्थाने परे हंसनिवासभूते, कैलासनाम्नीह निविष्टचेताः ।
sthāne pare haṃsanivāsabhūte, kailāsanāmnīha niviṣṭacetāḥ |
Aquel cuya mente está fija en este lugar supremo, morada del haṃsa, llamado Kailāsa: conociendo el mantra supremo, el yogui alcanza ciertamente la siddhi.
El haṃsa (cisne/ganso) en el sahasrāra es el Paramātman, el sí-mismo supremo que flota sobre las aguas de la manifestación sin mojarse. La mente que descansa en esta morada (nivāsa) respira naturalmente el mantra divino so’ham («Yo soy Eso»): la inversión del haṃsa en el ritmo del aliento, el mantra espontáneo que todo ser viviente recita inconscientemente.
Haṃsa es el cisne o ganso sagrado (haṃ y sa son los dos sonidos del aliento, también leído al revés como so’ham), nivāsa la morada o residencia, bhūta el que se ha vuelto o que es, niviṣṭa-cetāḥ aquel cuya mente ha entrado/se ha fijado (niviṣṭa = que ha penetrado dentro, cetas = mente/conciencia).
La identificación del haṃsa con el Paramātman tiene raíces en las Upaniṣads: en la Chāndogya, el ganso solar representa el ātman que vuela libremente entre el mundo y su fuente. En la tradición nātha, el haṃsa-yoga (el yoga del cisne) es la práctica de seguir el aliento como mantra hasta que la distinción entre «Yo» y «Eso» se disuelve en la percepción directa de la identidad.