Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 48
जीवादि सकलं वस्तु दत्त्वा योगविदं गुरुम्।
jīvādi sakalaṃ vastu dattvā yogavidaṃ gurum|
Habiendo ofrecido al guru que conoce el yoga todo lo que posee, incluida su propia vida, [el sabio recibe esta iniciación con pureza de corazón].
Jīvādi sakalaṃ vastu —“todas las cosas comenzando por la propia vida (jīva)”— representa la ofrenda total que el discípulo hace al guru antes de la iniciación en el conocimiento de los chakras. Esta ofrenda no es transacción económica sino gesto ritual de rendición del ego: al ofrecer hasta la propia vida, el discípulo afirma que no retiene nada para sí mismo. El conocimiento del cuerpo sutil requiere precisamente esta apertura total —cualquier apego residual bloquea la percepción.
Yogavid —“el que conoce el yoga”— es el epíteto específico del guru que cualifica esta transmisión. No basta cualquier maestro: el guru debe ser yogavid, alguien que ha recorrido personalmente el territorio del cuerpo sutil y puede guiar al discípulo desde la experiencia directa. Esta calificación conecta con la tipología del adhimātratara sādhaka descrita en los versos anteriores: el guru ideal pertenece a ese grado supremo.
La práctica de la gurudakṣiṇā —la ofrenda al maestro— aparece en todos los grandes textos del yoga y el tantra. El Kulārṇava Tantra describe que el guru recibe la ofrenda no para enriquecerse sino para aceptar el karma del discípulo: al recibir todo lo que el discípulo da, el guru asume la responsabilidad de su transformación. Esta es la dinámica de la transmisión tántrica: el discípulo se hace vulnerable y el guru acepta esa vulnerabilidad como sagrada.