Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 61
एतच्चिन्तनमात्रेण पापानां सङ्क्षयो भवेत्।
etaccintanamātreṇa pāpānāṃ saṅkṣayo bhavet|
La suṣumnā abraza también esa semilla; allí reposa refulgente como la luna de otoño, con la luminosidad de millones de soles y la frescura de millones de lunas. La diosa Tripura Bhairavi unifica los tres —fuego, sol y luna— y es llamada colectivamente el bīja.
Tripura Bhairavi —“la Terrible de las Tres Ciudades”— es una de las daśamahāvidyā, las diez grandes diosas del tantrismo śākta. Su identificación con el bīja del mūlādhāra integra dos tradiciones en este verso: la śaktā (la diosa como principio cósmico) y la técnica del yoga (el bīja como semilla energética). La trinidad fuego-sol-luna que ella unifica corresponde a los tres bindu (focos de energía) de la tradición kaula: el punto rojo (rakta bindu), el punto blanco (śukla bindu) y el punto mixto (miśra bindu).
La imagen de la semilla reposando en suṣumnā resplandeciente como la luna de otoño (śāradacandra) combina opuestos: luz de millones de soles (intensidad solar, tejas) y frescura de millones de lunas (quietud lunar, soma). Esta paradoja de calor y frío simultáneos describe con precisión la experiencia meditativa en el mūlādhāra: el ardor del prāṇa concentrado y la quietud de la mente absorbida. Estas cualidades son las mismas que el verso 81 atribuirá a la semilla en el contexto más amplio de Tripura Bhairavi.
La purificación de los pāpa (pāpasaṅkṣaya) por la mera contemplación (cintana) de este bīja es promesa de potencia alquímica: el contacto con la semilla primordial del mūlādhāra actúa directamente sobre la estructura energética del practicante disolviendo las densificaciones kármicas. Esta es la esencia de la layayoga: en lugar de combatir directamente las tendencias (vṛtti) mentales, la conciencia se orienta hacia el origen de donde surgen, disolviendo la causa en lugar de luchar con los efectos.