Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 72

नाडीभिराभिः सर्वाभिर्वायुः सञ्चरते यदा ।

nāḍībhirābhiḥ sarvābhirvāyuḥ sañcarate yadā |

Cuando el vāyu circula a través de todas las nāḍī, los fluidos del cuerpo adquieren extraordinaria fuerza y energía. Que el yogin medite diariamente, sin negligencia, sobre su propio svayambhūliṅga, sin dudar que de ello brotan todos los poderes.

La circulación del vāyu por todas las nāḍī —incluyendo los canales más periféricos— produce un efecto en los fluidos corporales (dhātu rasa) que el texto describe como adquisición de fuerza y energía extraordinarias. Este es el correlato físico de la práctica espiritual: cuando el prāṇa fluye libremente por todos los canales sutiles, la fisiología ordinaria se ve potenciada. Los practicantes experimentados reportan exactamente esto: mayor vitalidad física durante y después de la práctica intensa de prāṇāyāma.

Svayambhūliṅga —“el liṅga nacido de sí mismo”— es el símbolo de Śiva en el mūlādhāra: la presencia del principio consciente en el punto más denso de la energía vital. A diferencia de los liṅga instalados en los templos por las manos de los sacerdotes, este liṅga es svayambhū —autogenerado, sin autor humano—. La meditación sobre él es, por tanto, contacto con la dimensión divina más íntima e inmanente del ser.

La advertencia contra la pramāda (negligencia, descuido) subraya que la práctica del mūlādhāra requiere consistencia diaria. La meditación ocasional produce resultados ocasionales; la práctica diaria (prati-aham) crea el campo de abhyāsa sostenido que transforma la estructura del ser. La promesa de que “todos los poderes” (sarvaśakti) brotan de esta práctica conecta con el verso 64: el yogin que iguala a Śiva no lo hace por gracia repentina sino por práctica acumulada.