Kaṭha Upaniṣad · 1.1.10
यास्मा जीरसि मृत्यो त्वद्धि नाग्निस्तृप्तः स्यात् ॥ ९ ॥
yāsmā jīrasi mṛtyo tvaddhi nāgnistṛptaḥ syāt || 9 ||
Oh Muerte, permanecerás para siempre. El fuego nunca se sacia.
Naciketas se dirige directamente a Yama con una verdad incómoda: incluso el Señor de la Muerte es jīrasi (transitorio, sujeto a envejecimiento). Esta es una declaración audaz — Yama representa la muerte misma, y sin embargo Naciketas le señala que incluso la muerte es temporal, no absoluta.
La comparación con el agni (fuego) es un nidarshana (ejemplo ilustrativo) clásico. El fuego consume todo combustible que se le ofrece pero nunca está “lleno”. De igual manera, el deseo material consume todas las posesiones que se acumulan pero nunca produce satisfacción completa. El fuego del deseo (kāma-agni) arde más intensamente cuanto más se alimenta.
El término tṛptaḥ (saciado, satisfecho) aparece negado (na…syāt), reforzando el tema de insaciabilidad. Naciketas, con su aguda percepción, ha identificado el problema fundamental de la existencia condicionada: el deseo nunca descansa, siempre busca más objetos.
Esta observación conecta con la enseñanza más profunda que vendrá: solo el conocimiento del Ātman puede extinguir este fuego del deseo completamente. Como dice el Bhagavad Gītā, “cuando un homve conoce al Ātman, sus deseos se desvanecen como ríos en el océano”.