Praśna Upaniṣad · 1..16
तेषामसौ विरजो ब्रह्मलोको न येषु जिह्ममनृतं च माया चेति
teṣāmasau virajo brahmaloko na yeṣu jihmamanṛtaṃ ca māyā caeti
A ellos, en verdad, pertenece ese mundo de Brahman libre de manchas; no a aquellos en quienes hay tortuosidad, falsedad y engaño.
El primer praśna (pregunta) concluye con una advertencia clara. El Brahmaloka es viraja — libre de manchas, puro, inmaculado. Solo aquellos que son puros en intención pueden habitarlo.
Las tres impurezas que excluyen son:
- Jihma — tortuosidad, falta de rectitud
- Anṛta — falsedad, engaño
- Māyā — ilusión, apariencia engañosa
Estas son no solo mentiras externas, sino la auto-engaño fundamental — la creencia de que somos el cuerpo-mente, la identificación con lo impermanente.
El Brahmaloka no es un “lugar” al que llegamos, sino un estado de ser que descubrimos cuando eliminamos estas tres manchas. Cuando somos completamente rectos (ṛju), completamente veraces (satya), y libres de ilusión (māyā-mukta), entonces somos el Brahman mismo.
Para el yogui, esta enseñanza es práctica: cada día, en cada interacción, elegimos entre la rectitud y la tortuosidad, entre la verdad y la falsedad, entre la claridad y la ilusión. Esas elecciones determinan nuestro destino.
La Praśna Upaniṣad no es filosófica especulativa, sino un manual de transformación. Cada palabra está diseñada para purificar al lector y conducirlo hacia la verdad última.