Tṛtīyaḥ paṭalaḥ (Sādhana) · Verso 71

ततः परिचयावस्था योगिनोऽभ्यासतो भवेत्। यदा वायुश्चन्द्रसूर्यं त्यक्त्वा तिष्ठति निश्चलम्।

tataḥ paricayāvasthā yogino'bhyāsato bhavet| yadā vāyuścandrasūryaṃ tyaktvā tiṣṭhati niścalam|

Entonces la paricayāvasthā surge para el yogin a través de la práctica. Cuando el aire, habiendo abandonado la luna y el sol, permanece inmóvil y quieto. El sabio yogin que bebe diariamente el aire ambrosial destruye el cansancio, las fiebres, la decadencia, la vejez y las lesiones.

La paricayāvasthā (estado de familiaridad íntima) surge abhyāsataḥ —desde la práctica misma, como fruto natural—. El Śivasaṃhitā usa aquí la metáfora de la luna y el sol: cuando el vāyu abandona los canales lunar (iḍā) y solar (piṅgalā) y se estabiliza en la quietud de suṣumnā, el practicante ha trascendido la dualidad respiratoria fundamental. El aliento ya no alterna: ha encontrado el canal que no conoce opuestos.

Candrasūrya tyaktvā —habiendo abandonado la luna y el sol— es la descripción más poética del prāṇa instalándose en suṣumnā. Niścala (inmóvil, quieto, sin oscilación) describe no la paralización sino la plenitud: el movimiento que ha encontrado su punto de equilibrio natural. Como un péndulo que llega al punto muerto, no porque haya perdido energía sino porque la ha acumulado perfectamente.

El yogin que «bebe el aire ambrosial» (amṛtanilaṃ pibati) diariamente destruye enfermedades concretas: el śrama (cansancio acumulado), el dāha (sensación de ardor, fiebre interna), el jaraā (degeneración, senilidad) y el abhighāta (lesiones, traumatismos). Cuatro consecuencias del envejecimiento y el deterioro que el prāṇāyāma revierte —según el texto— de manera fisiológicamente real y verificable.