Pañcamaḥ paṭalaḥ (Dhyāna) · Verso 57

एतद्योगं परं गोप्यं न देयं यस्य कस्यचित्।

etadyogaṃ paraṃ gopyaṃ na deyaṃ yasya kasyacit|

En ese espacio, orientada hacia el oeste, reside la yoni conocida como la raíz; allí habita la diosa Kuṇḍalinī, que envuelve todas las nāḍī con tres espirales y media, mordiendo su propia cola en la abertura de la suṣumnā.

La descripción de Kuṇḍalinī aparece aquí por primera vez en el capítulo V: dormida en la base del mūlādhāra, enroscada tres veces y media (sārddhatrikuṭala), mordiendo su propia cola como el uroboros de la tradición alquímica occidental. La orientación hacia el oeste (paścimābhimukha) indica que mira hacia el interior del cuerpo, no hacia el exterior, apuntando hacia brahmarandhra —la abertura coronaria— que se encuentra en la dirección opuesta desde el suelo pélvico.

Kuṇḍalinī —de kuṇḍala (espiral, anillo, pendiente)— es la śakti (energía-conciencia) en su estado latente, replegada sobre sí misma como potencial no actualizado. Las tres espirales y media tienen correlatos en la tradición: algunas interpretaciones las relacionan con las tres avasthā (estados de conciencia) más el estado de turīya; otras, con la relación entre los tres guṇa y el media vuelta como el momento de trascendencia. La imagen de morder su propia cola sugiere la autosuficiencia del poder latente: no necesita alimentarse del exterior.

La descripción del mūlādhāra como residencia de Kuṇḍalinī establece la topología fundamental de la fisiología yóguica del tantrismo śaiva: el punto más bajo del eje suṣumnā es simultáneamente el lugar de mayor densidad material y el punto de partida del ascenso hacia la conciencia pura. La paradoja es estructural: la energía más alta duerme en el lugar más bajo. El yoga es el proceso de su despertar y ascenso.